Ayudamos a PyMEs a producir más con lo que ya tienen — ordenando los procesos críticos, midiendo lo que importa y reemplazando planillas dispersas por sistemas que el equipo realmente usa.
La mayoría de las consultoras entrega un PDF y desaparece.
Los devs venden software que nadie usa.
Nosotros hacemos las dos cosas — y nos quedamos hasta que funcione.
Diagnosticamos con datos. Medimos antes de proponer. Buscamos la causa raíz, no el síntoma evidente.
Cuando hace falta tecnología, la construimos a medida. Software simple, hecho para tu equipo y tu operación — nunca al revés.
Capacitamos al equipo, sostenemos la mejora y respondemos cuando algo necesita ajustarse. No vendemos proyectos: vendemos resultados.
Podés contratar uno u otro — pero juntos, el resultado es exponencial. Primero ordenamos el proceso. Después lo digitalizamos para que escale.
Para que tu operación deje de depender de la memoria de las personas. Mapeamos cómo trabaja tu empresa, encontramos dónde se pierde tiempo y dinero, y rediseñamos los procesos críticos junto a tu equipo.
Para que tu equipo decida con datos en vez de planillas perdidas. Convertimos controles manuales, reportes en papel y formularios dispersos en herramientas digitales simples, hechas para tu operación específica.
Cada fase entrega algo concreto, medible y útil para tu negocio — desde la primera reunión hasta el acompañamiento post-implementación.
Escuchamos antes de proponer. Identificamos el dolor real y volvemos con una propuesta clara, sin tecnicismos vacíos.
Observamos la operación, medimos tiempos, detectamos cuellos de botella y priorizamos lo que más impacta en tu rentabilidad.
Diseñamos el plan, lo ejecutamos junto a tu equipo y construimos las herramientas digitales necesarias. La diferencia clave: nosotros lo hacemos.
Medimos resultados, ajustamos lo que haga falta y acompañamos a largo plazo. La mejora continua no es un proyecto, es una forma de trabajar.
Trabajamos con las herramientas clásicas de ingeniería industrial y mejora continua. No las aplicamos como un manual: las adaptamos a cada PyME para que sean simples, visuales y sostenibles.
Un ingeniero industrial y un ingeniero en informática. No vas a hablar con un vendedor y después conocer al que hace el trabajo: somos los mismos dos en la reunión inicial, en la planta y en el seguimiento.
Aporta la mirada sistémica del negocio: analiza la cadena de valor, optimiza el layout y los flujos, e instala cultura Kaizen en planta. Su foco es eliminar desperdicio, ordenar costos y dejar las operaciones estandarizadas y repetibles.
Aporta la capacidad técnica para digitalizar y automatizar lo que ya se optimizó: desarrollo de software a medida, integración con los sistemas existentes, ciberseguridad y analítica de datos para que las decisiones se tomen con información real.
Porque la mayoría de las PyMEs tiene un margen oculto enterrado en su propia operación — y nadie las ayuda a desenterrarlo.
Ser la consultora de referencia para PyMEs de la región que quieren crecer sin perder el control de su operación.
El diagnóstico inicial no tiene costo. A partir de ahí cotizamos por alcance, con el detalle escrito de qué incluye y qué no, antes de que firmes nada. Sin letra chica y sin extras que aparecen a mitad de camino: todo lo que se sume después se cotiza aparte y lo aprobás vos.
Trabajamos con PyMEs de entre 10 y 60 personas. Cuanto más chica es la empresa, más rápido se ve el resultado: hay menos capas, menos gente a la que convencer y el dueño puede decidir el mismo día. Si sos menos de 10, igual conversemos: a veces alcanza con una mejora puntual.
El diagnóstico express lleva de una a dos semanas. La primera mejora implementada y funcionando —una acción concreta, como ordenar un sector o reemplazar una planilla por un formulario digital— se ve pocas semanas después. Los proyectos más grandes se dividen en sprints de dos semanas, cada uno con su entregable.
No necesariamente. Lo primero es ver si el problema es el sistema o el proceso que hay detrás. En muchos casos el sistema está bien y lo que falta es ordenar cómo se carga la información. Cuando conviene, integramos lo que ya tenés en lugar de reemplazarlo.
Por eso vamos nosotros. El relevamiento lo hacemos observando la operación y hablando con tu gente, no pidiéndote que llenes formularios ni que dediques tardes enteras. Necesitamos tu decisión en los puntos clave, no tu tiempo en el trabajo de campo.
Antes de relevar cualquier dato firmamos un convenio de colaboración con cláusula de confidencialidad, que protege a las dos partes. Trabajamos bajo la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales: control de accesos, respaldos y ningún dato tuyo compartido sin tu autorización escrita.
Una reunión, una recorrida o una llamada. Volvemos con una mirada honesta sobre tu operación y un primer paso concreto — sin compromiso ni jerga consultora.